Por: 饾挗饾挾饾搱饾搲饾挾饾搩饾捁饾憸 饾挴饾捑饾搩饾搲饾挾 馃枊️
En el 101 aniversario del ejido, la pol铆tica regres贸 a su origen: escuchar a ras de tierra y caminar junto a quienes nunca han soltado el arado, esta comunidad de resistencia y labranza dej贸 claro que, en la tierra, o se camina el terreno o no se pertenece. Aqu铆 la tradici贸n no es un adorno: es el lazo que distingue a quien viene por la foto de quien viene porque de ah铆 es.
As铆 se sinti贸 la presencia de Luis Lauro Reyes Rodr铆guez, delegado de Bienestar, quien no lleg贸 como el enviado de la capital, sino como quien regresa a casa. Entre c贸digos de siembra y pl谩ticas que solo conocen quienes han nacido entre polvaredas, se devel贸 lo que la tecnocracia suele olvidar: la legitimidad no la da un nombramiento, la da el arraigo.
Mientras en los escritorios se habla de "indicadores", en El Roble se habla de personas. Reyes Rodr铆guez sostuvo un di谩logo sin la rigidez de las audiencias p煤blicas, escuchando a campesinos que han visto pasar gobiernos como nubes de lluvia que nunca cae. La f贸rmula, ahora bajo el mando de la Dra. Claudia Sheinbaum, es simple pero profunda: gobierno que no se ensucia los zapatos, no transforma.
Este aniversario no fue una efem茅ride m谩s; fue un acto de justicia hist贸rica. En un M茅xico donde el escritorio sol铆a estar a kil贸metros de la parcela, ver a un funcionario que entiende el lenguaje del surco no es poca cosa; es, en realidad, la reafirmaci贸n de un compromiso: que los apoyos lleguen sin intermediarios y que el bienestar se mida, por fin, en la sonrisa de quien ya no est谩 solo en la defensa de su tierra.






