Por: 饾挗饾挾饾搱饾搲饾挾饾搩饾捁饾憸 饾挴饾捑饾搩饾搲饾挾
Son tiempos de recogimiento, de mesa compartida y de silencios que dicen m谩s que los discursos. La v铆spera de Nochebuena no es solo un par茅ntesis en el calendario: es un espejo. Ah铆, entre afectos y recuerdos, tambi茅n se mide la pol铆tica cuando se hace con rostro humano.
Y hoy vale la pena detener la pluma para reconocer el trabajo de una mujer que gobierna sin estridencias, pero con constancia: la presidenta municipal de Miquihuana, Gladys Vargas Rangel. Mucho se ha dicho —con raz贸n— que son tiempos de mujeres; pero m谩s all谩 de consignas, son tiempos de resultados. Y cuando estos llegan, se nombran.
Miquihuana, coraz贸n del Altiplano, no ha sido ajena a los vaivenes del tablero pol铆tico. Cambios, reacomodos, lecturas distintas del poder. Sin embargo, algo permanece: la unidad del pueblo cuando hay rumbo claro. Ah铆 est谩 la diferencia entre administrar y gobernar. Gobernar es sumar voluntades, incluso cuando no todo coincide.
En ese mismo ejercicio de suma aparece el nombre de Tereso Varas, un actor que ha entendido que el compromiso con el municipio est谩 por encima de los colores. Porque hay territorios donde las siglas pesan menos que las personas, y Miquihuana empieza a ser ejemplo de ello. Cuando el objetivo es servir y transformar, las trincheras se vuelven mesas de trabajo.
No es casualidad que este municipio est茅 dando de qu茅 hablar. No por el ruido, sino por los cambios visibles; no por la confrontaci贸n, sino por la cohesi贸n social. En tiempos donde la pol铆tica suele dividir, aqu铆 ocurre lo contrario: el pueblo se une cuando percibe honestidad y rumbo.
Esta Nochebuena, mientras muchos se preparan para celebrar en familia, tambi茅n se celebra —aunque no siempre se diga— la pol铆tica que se hace desde la cercan铆a, el compromiso y la responsabilidad. Porque al final, la mejor pol铆tica no es la que se grita, sino la que se nota.
Y eso, en Miquihuana, hoy se nota.


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