Ciudad de México. La reforma constitucional que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales avanza hacia su aprobación en el Senado la próxima semana, con un esquema de implementación progresiva que se extenderá hasta 2030. Así lo confirmaron autoridades laborales y legisladores de Morena tras una reunión de trabajo para afinar la ruta legislativa.
El secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños, sostuvo un encuentro de más de dos horas con el grupo parlamentario de Morena y, al término, aseguró que la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum cuenta con un amplio consenso entre organizaciones sindicales y representantes empresariales. Ese acuerdo —explicó— fue determinante para optar por una transición escalonada de cinco años, en línea con las recomendaciones del Convenio 116 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Ante los señalamientos de la oposición, que exige la aplicación inmediata de dos días de descanso por semana, el titular de la STPS defendió el modelo gradual. Señaló que durante el diálogo con patrones y sindicatos se concluyó que una entrada en vigor paulatina evita impactos negativos tanto en el empleo como en la planta productiva, sin afectar derechos adquiridos.
Por su parte, el coordinador de Morena, Ignacio Mier, rechazó que la reforma implique una merma de derechos laborales. “Desde hace más de un siglo no se reducía la jornada laboral; hacerlo ahora representa una ventaja clara para las y los trabajadores”, afirmó. Añadió que la iniciativa será dictaminada en comisiones el próximo martes, turnada de inmediato a la Mesa Directiva y, de ser posible, votada en el pleno al día siguiente.
Mier descartó modificaciones al proyecto presidencial y sostuvo que la propuesta de aplicación inmediata planteada por MC, PAN y PRI podría beneficiar a algunos sectores, pero perjudicar a otros. Subrayó que la economía mexicana es heterogénea y requiere un esquema flexible que considere realidades distintas: desde comercios con temporadas altas, hasta plataformas marítimas o actividades turísticas.
El legislador destacó que más de 23 millones de personas afiliadas al IMSS están en activo; de ellas, cerca de la mitad ya labora 40 horas semanales, mientras que 13.5 millones serían los beneficiarios directos de la reforma. La gradualidad —insistió— permite mejorar ingresos y condiciones sin generar regresiones.
Bolaños enfatizó que el cambio deja asentado en la Constitución el principio de la semana laboral de 40 horas y jornadas de ocho horas diarias, con margen para que trabajadores y empleadores acuerden la distribución del tiempo laboral. “Lo que buscamos es devolver tiempo a las personas trabajadoras, con flexibilidad y acuerdos, para que ese tiempo se traduzca en bienestar”, concluyó.

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