Por: 𝒢𝒶𝓈𝓉𝒶𝓃𝒹𝓸 𝒯𝒾𝓃𝓉𝒶
Fernando Cerimedo pasó años detrás de las pantallas ayudando a otros a ganar elecciones, instalar conversaciones y disputar el poder. Bastó una detención en Bolivia para que el reflector cambiara de dirección y comenzara a iluminar al operador.
Un juez boliviano ordenó 180 días de prisión preventiva contra el consultor argentino mientras se investiga su presunta participación en la tentativa de feminicidio de su expareja, Nadia Beller. Un peritaje a su teléfono forma parte de las evidencias incorporadas a la causa. Cerimedo niega las acusaciones y será la justicia, no las redes sociales, la que determine responsabilidades.
Pero políticamente la historia no termina en Santa Cruz.
Cerimedo trabajó en la estrategia digital de Javier Milei en Argentina y como consultor de Rodrigo Paz en Bolivia. Su trayectoria también alcanzó el entorno de Jair Bolsonaro en Brasil y la campaña de Nasry Asfura en Honduras. En Brasil fue investigado por su actuación alrededor de las denuncias contra el sistema electoral de 2022, aunque posteriormente quedó fuera de las acusaciones formuladas por la Fiscalía. También fue presentado como representante latinoamericano de empresas tecnológicas de Brad Parscale, antiguo estratega de Donald Trump.
El patrón resulta más interesante que cualquier apellido aislado: campañas diferentes, países diferentes, pero una misma especialidad —convertir tecnología, redes y comunicación política en instrumentos para disputar la conversación pública.
Y México aparece en esa ruta.
Cerimedo cofundó La Derecha Diario con Javier Negre. El propio gobierno de Claudia Sheinbaum sostiene que esa estructura opera en México y la acusa de utilizar cuentas compradas, bots y mecanismos de amplificación para fabricar tendencias. La consejera jurídica Luisa María Alcalde señaló además que Negre reconoció públicamente haber sido contratado por Ricardo Salinas Pliego para instalar ese ecosistema en el país. Son señalamientos del gobierno mexicano y deben entenderse como tales, no como una sentencia judicial.
Ahí está la parte incómoda.
Milei, Bolsonaro, Paz, Asfura, Parscale, Negre y Salinas Pliego aparecen alrededor de Cerimedo con relaciones distintas y grados de cercanía diferentes. Eso no demuestra que integren una organización común ni permite trasladar a ninguno las acusaciones penales que enfrenta el argentino. Hacerlo sería periodísticamente irresponsable.
Lo que sí permite observar es algo distinto: la política digital dejó de tener fronteras. Consultores, plataformas, medios, tecnología y métodos viajan de una elección a otra con mucha mayor facilidad que las ideologías que dicen defender.
Cerimedo deberá responder en Bolivia por lo que la justicia pueda demostrar.
El resto de América Latina debería hacerse otra pregunta: ¿quién está detrás de la conversación que creemos espontánea cuando abrimos nuestras redes sociales?
Porque quizá el verdadero poder del operador político comienza precisamente cuando nadie sabe que está operando.

No comments:
Post a Comment