El municipio de Jaumave inició los trabajos para extender las tuberías en el ejido, asegurando que el recurso vital llegue a los hogares que carecían del servicio.
En las comunidades de la sierra y de la brecha, no tener agua en la llave de la casa significa un esfuerzo diario que recae sobre la espalda de las familias: cargar botes, acarrear desde el pozo o esperar a que la pipa alcance a subir por el camino. Por eso, ver llegar a la cuadrilla de trabajadores a cavar la zanja e introducir la tubería no es una obra más de cemento o tierra movida, es la tranquilidad de saber que el agua dejará de ser una faena pesada de todos los días.
En el ejido Conrado Castillo, conocido popularmente como “La Maroma”, el presidente municipal de Jaumave, el profesor Manuel Báez Martínez, dio el banderazo de salida a los trabajos de ampliación de la red de agua potable. Esta obra permitirá conectar a las viviendas que se encontraban fuera del sistema de distribución, tendiendo la infraestructura necesaria para que el recurso llegue con fuerza y de forma regular hasta las cocinas y patios de la comunidad.
Llevar los servicios básicos a los rincones más alejados del municipio es la manera en que un gobierno demuestra dónde están puestas sus prioridades. En sintonía con la política de justicia social que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el trabajo territorial del gobernador Américo Villarreal Anaya, el presupuesto público de Jaumave se convierte en una herramienta viva que resuelve carencias históricas en el campo, cumpliendo con la gente ahí donde la necesidad no podía seguir esperando.
Abrir la llave en el propio hogar y contar con agua limpia es un derecho que devuelve la dignidad a la vida campesina. Con el inicio de esta ampliación en “La Maroma”, Jaumave demuestra que el bienestar verdadero se construye desde abajo, respondiendo con obras de fondo a la confianza de la comunidad

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